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NUESTRO COMPROMISO EN EL MUNDO |
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La fe en el Dios de Jesús, Dios encarnado en nuestro mundo e historia, nos lleva a vivir “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de todas las personas de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren”, como nuestras (Gaudium et Spes 1). Por eso, una de las líneas básicas de nuestra identidad cristiana y comunitaria es” trabajar por la transformación social con criterios evangélicos” (*Ideario1)
La opción por los pobres surge de la compasión y del escándalo que experimentamos ante la dolorosa y creciente fractura de la familia humana (*Opción por los pobres). Esta opción nos impulsa a una presencia crítica y comprometida en nuestro mundo. Reivindicamos la eficacia de la política, cuya repercusión en la vida real de las personas es ocultada ideológicamente (*El compromiso político). Buscamos una sociedad libre, justa y solidaria. Las actividades sociales se quedan cortas si no generan cambios estructurales y políticos.
Y como sabemos que la fe no ofrece expresamente los medios y recursos prácticos para la transformación social, asumimos las aportaciones de la razón humana, de las ciencias y de las mediaciones civiles que hacen posible esa transformación.
La parábola de la levadura -expresión de lo que fue la vida de Jesús- nos impulsa a meternos en el corazón del mundo, como compañeros/as de cuantos trabajan por una sociedad nueva.
Deseamos que nuestra vida sea testimonio de todo ello y sirva para elogiar la vocación política, sea en partidos, sindicatos, organizaciones reivindicativas o movimientos sociales, como un servicio a la humanidad.
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